De buscar respuestas a encontrar un propósito
El camino de Angie hacia el yoga, la meditación y la respiración consciente no empezó como una búsqueda de bienestar, sino por casualidad. Le dolía la espalda baja y la espalda alta, trabajaba muchas horas de pie y, aunque había empezado a correr, no terminaba de sentirse bien. Gracias a vídeos de YouTube de yoga —en concreto de Xuan Lan— empezó a practicar en 2016, y se quedó porque se convirtió en un camino de sanación sin buscarlo.
Con el tiempo, esas prácticas —mucho más allá del asana, pensando también en los niyamas, los yamas y el pranayama— dejaron de ser una herramienta puntual para convertirse en su ikigai: la razón por la que se levanta cada día.